Mostrando las entradas con la etiqueta Grandes del Agua. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Grandes del Agua. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de diciembre de 2007

Nadador...

Faltaban unas pocas horas para que “nadador” se lanzara por enésima vez a las aguas marrones del Paraná, en ese momento sus amigos le preguntaron si esta era la última travesía que iba a realizar, no podía mentirles porque nunca lo había pensado y volvió a repetir la respuesta de siempre, es la penúltima. Y por si existieran dudas, hizo la broma de costumbre, no se preocupen ...voy a nadar hasta los cien años, hacía poco había cumplido 66, y la pregunta tenía su fundamento en este hecho irrefutable del paso de los años a los que él parecía no prestarle atención. Se mostraba sereno, conciente que más allá del lugar cronológico que ocupara este intento, sería el más duro de todos los que le había tocado enfrentar en su larga trayectoria de nadador, se había preparado durante meses y cumplido puntualmente el trabajo gris del entrenamiento, sin el cual es imposible abordar semejante empresa, su estado físico era excelente, nunca antes se había sentido tan bien, sin embargo en su fuero más íntimo sabía que esto sólo no bastaba, que había algo que era difícil resolver, ni siquiera los especialistas habían podido encontrar una respuesta adecuada, su cuerpo lo había experimentado en más de una ocasión, cuando transcurren las horas lo físico pasaba a un segundo plano, cuántas veces lo había charlado con otros nadadores, si hasta había dado lugar a acaloradas discusiones. Después de las diez horas de nado el cansancio llega inexorablemente, se comienzan a sentir dolores insospechados, unos pasan por momentos y se incorporan otros, internamente el físico resiste al esfuerzo y se instala una incomodidad que da lugar a una lucha que se mantiene presente durante toda la travesía. En ese cuadro de situación comienzan a surgir fenómenos síquicos muy difíciles de dimensionar y controlar porque están en la esfera de la conciencia y dependen de la mente, del corazón y de convicciones profundas de cada individuo que es quien necesariamente debe construir su propia defensa, de lo contrario sucumbe. En una travesía de más de cuarenta horas sobra el tiempo para pensar, y Nadador necesita volver a sus orígenes porque esos recuerdos reavivan sus fuerzas y lo alientan a seguir. Aprendió a nadar por la imperiosa necesidad de ganarse el sustento, así se había entablado esa relación primera con el agua que lo había signado para siempre, zambullidor avezado, capaz de andar varios minutos bajo el agua y arrancar del fondo de la laguna el blanco nácar de las conchillas, ahora que sus brazadas se hundían en el río milenario, comprendía esa fusión mágica con el agua. Allí, en el líquido elemento estaba su razón de ser, en esta lucha titánica que había emprendido se sentía contenido y protegido, el río era su más temible adversario pero al mismo tiempo su gran amigo, promotor de esta pasión que guardaba desde la niñez y que ahora rememoraba a cada instante. Veinte horas cuarenta minutos le marcaron con precisión desde el bote, se alimentó, acomodó sus antiparras y siguió nadando, su cabeza operaba como una computadora, el cálculo era casi exacto, había lanzado 72.600 brazadas y le faltaba otro tanto, en ese momento lo invadió un terrible malhumor y comenzó a maldecir una y otra vez el haberse lanzado a pelear al río.¿ Pero acaso no era su gran amigo, qué juego diabólico era este donde quemaba sus energías buscando alcanzar la meta que se había propuesto ?... nadie contesta...y se da cuenta que está solo. A medida que pasan las horas Nadador busca casi con desesperación romper la soledad y la monotonía del nado, hay que alimentar la mente y el espíritu, de lo contrario no hay fortaleza ni coraje para vencer. ¿Pero de dónde sacar el alimento capaz de llevar al hombre a despojarse de lo humano hasta negarse a sí mismo?¿De dónde sacar el plus esfuerzo que lo transporte a otra dimensión? ...tampoco hay respuesta... está sólo Nadador. Ya ha llegado la noche larga y oscura, la sombra de los montes le lanzan desde la costa figuras fantasmales que se reflejan en el agua y lo cubren totalmente hasta hacerle perder el sentido de la ubicación, nunca esperó con tantas ansias la llegada del día para que los rayos del sol calienten su cuerpo. Desde el bote sus amigos lo alientan y tratan de animarlo, pero no pueden mentirle, la advertencia es casi una imploración, se caen las piernas, estás nadando parado. Nadador sabe que eso es terrible, porque cuando ocurre el agua le llega a la boca y la respiración se hace difícil y penosa, además es una señal que ya conoce, porque lo que le sigue es el cansancio profundo que anula casi totalmente sus fuerzas y le impide mantener su cuerpo horizontal. La idea negativa de abandonar se comienza a cruzar una y otra vez por la cabeza, ha llegado el momento crucial, su físico está totalmente agotado, sólo en su mente está la salvación, hay que pensar en positivo, afirmarse en los grandes ejemplos, porque sólo ellos pueden ser el alimento espiritual que ayuden en este trance a mantener la lucha hasta vencer. Sólo los grandes espíritus templan al espíritu. En este momento, están todos convocados. En el bote hay algarabía, Nadador sale del abismo y vuelve a nadar a 64 brazadas por minuto, y sólo le falta una hora para tocar el punto de llegada, ¿de dónde han salido estas fuerzas que ahora lo empujan como un soplo mágico?¿qué misterio encierra la naturaleza humana?¿de dónde sale este empecinamiento del hombre por vencer y superarse?. Nadador sigue nadando, sus brazos son lanzados unos tras otros con una fuerza desconocida, es evidente que ya no está solo, ni tampoco es él.

En este punto exacto donde se confunde lo real con lo irreal es donde comienzo a encontrar el sentido de mi nado, ya estoy llegando a la meta, el tiempo se me vuelve inmenso y cada minuto es una eternidad. El lugar de llegada se mezcla en la mente con recuerdos y cosas queridas que ya no están pero que han quedado grabadas para toda la vida en lo más recóndito de mi conciencia, puedo ver a mi madre en una nube blanca aplaudiendo mi llegada, también a mi vieja abuela con su fe mística prendiéndole velas a sus santos adorados para que todo me vaya bien, veo todo tan nítido y tan cerca que me parece estar con ellos, los muertos viven entre los vivos y también nos ayudan. Estas sensaciones son tan fuertes que estoy casi obnubilado y quisiera quedarme así para siempre, sin embargo lo que prima en mi mente es llegar...llegar... esta idea bulle en mi cabeza hasta convertirse en una obsesión, de repente cambia todo, ya no veo a mis seres queridos y un intenso olor a flores frescas me hacen sentir ahora en un jardín multicolor tan grande como el río mismo, es la última brazada y el top de llegada me produce un gran alivio. Una sensación de euforia y de paz domina todo mi ser....en este momento me doy cuenta que he vencido.
Autor: Florencio Romero
(Ex Nadador de Aguas Abiertas - Raidista - Preparador de nadadores de Aguas Abiertas - Experimentado guía de Maratones como la Santa Fe - Coronda entre otras)

jueves, 22 de noviembre de 2007

Mente sobre el agua

(Después del frío padecido en Baradero, este fin de semana llega San Pedro y el servicio meteorológico anuncia un domingo con brusco descenso de la temperatura y una mínima de 7º. Es todo un desafío, después de haber 'afilado el hacha' durante un par de días, saber si voy a poder tirar abajo el árbol de los temores - que a veces llega a ser toda una araucaria petrificada...)
(En el curso de Psicología del Deporte, tuve la oportunidad y el placer de conocer a la Dra. Patricia Wightman, quien, entre otras muchas cosas, trabaja con María Inés Mato, la gran nadadora argentina de 'aguas heladas'. A continuación publico el comienzo del trabajo de la Dra. Wightman sobre los desafíos de María Inés, llamado "Mente sobre el Agua". Pueden acceder a la nota completa en Centro Argentino de Información Deportiva, no tiene desperdicio)

Mente sobre el agua
Desafiando creencias físicas y mentales amenazadoras de la vida.
El CENARD en Argentina es similar al campo de entrenamiento del Comité Olímpico de Estados Unidos (USOC) en Colorado Springs, Colorado. Los atletas reciben todos sus chequeos y controles de entrenamiento allí. Como Encargada del Departamento de Psicología desde 1990 he trabajado con muchos atletas y equipos, incluyendo el equipo de básquetbol de caballeros que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

María Inés Mato trabajó, antes de cruzar el Canal de la Mancha, con técnicas de relajación, respiración, visualización, terapia cognitivo-comportamental y todo lo que ello implica. También se entrenó después con bio-feedback, meditación, yoga y otras técnicas, especialmente para tener control de su temperatura corporal.

Es una nadadora de aguas abiertas de 39 años que perdió parte de su pierna derecha en un accidente a la edad de cuatro años y empezó a nadar cuando tenía seis. Compitió en eventos convencionales de larga distancia hasta 1992. Ese año fue a nadar en un evento de aguas abiertas en el Río Paraná (Argentina). Ella explica,
“La primera vez que nadé en un río estuve fascinada y sabía que era algo que yo quería hacer toda mi vida. La textura del agua, la corriente, el paisaje, la velocidad del río, los reflejos del sol. Me di cuenta de que era un lugar donde quería estar.”

Desde entonces su vida se ha dividido en dos períodos con diferentes motivaciones y metas. De las competiciones de aguas abiertas, ella pasó a cruces individuales de larga distancia que no son “competitivos” en un sentido tradicional. Entonces, sus primeros desafíos fueron clásicos eventos de aguas abiertas: el Canal de la Mancha, el Canal Belt (de Dinamarca a Alemania), la isla de Manhattan y el Estrecho de Gibraltar. Ella está actualmente reconocida en el Libro Guinness de los Records Mundiales y también ha sido nombrada Ciudadana Ilustre de Buenos Aires y otras ciudades. En el camino, ha desarrollado su propio método de entrenamiento que incluye múltiples abordajes para el entrenamiento mental. “Me empecé a dar cuenta de que podía nadar por mucho tiempo entrenando muy poco. Pero realmente, esto no tenía nada que ver con omnipotencia; yo sabía que podía compensar el hecho de no entrenar en el agua con un esquema de entrenamiento mental que me daba mucha confianza para lo que estaba haciendo. Entiendo que para alguien que observa desde afuera esto puede parecer fuera de la realidad”. Ella empezó a trabajar con Psicología del deporte en el CENARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) antes de cruzar el Canal de la Mancha (25/8/97). Con su equipo tuvieron que trabajar sobre metas, sobreponerse a obstáculos (incluyendo dirigentes oficiales que dudaban de que estas ideas o sueños podían volverse realidad), usando relajación, visualización y desensibilización.

Para sus hazañas, ella ha empleado diferentes fuentes de inspiración. Por ejemplo, en 2001 estudió las leyendas y la historia de las tribus Yamana que vivían en el Canal del Beagle, Tierra del Fuego. La palabra “yamana” significa “espíritu del agua”. Los Yamana eran una tribu indígena que usaban canoas. Vivían casi enteramente de aves, focas, pescados, mejillones y lapas (una especie de molusco). Las mujeres cocinaban, buscaban agua, remaban en las canoas y preparaban el material para estas. Ellas eran buenas nadadoras, pero era raro encontrar un Yamana hombre que pudiera nadar. Los miembros de esta tribu vivían en lugares donde por muchos kilómetros no había playas donde se pudieran dejar sus canoas. Por tanto, estaban obligados a anclarlas en las rocas donde pudieran encontrar el mejor resguardo. Este anclaje era hecho por las mujeres. Después de que la canoa era descargada y el esposo había ido al bosque a recolectar combustible para el fuego, la mujer se iba remando en la canoa entre las espesas algas, que funcionan como un espléndido rompeolas. Ella aseguraba la canoa, y una vez que estaba anclada a salvo, desnuda se tiraba al agua, nadaba a la costa y se apresuraba a ponerse al lado del fuego para entrar en calor (todo esto a una temperatura de 6° C). Las mujeres Yamana nadaban estilo “perrito” y no tenían dificultades entre las espesas algas. Aprendían a nadar durante su infancia y frecuentemente eran llevadas al agua por sus madres para que se acostumbraran. En el invierno, cuando las algas estaban cubiertas por una capa de escarcha, una beba con su madre a veces hacía que nadar con ella “a caballito” fuese difícil ya que se podía trepar a la cabeza de la madre para escapar del agua fria y las heladas algas (Bridges, 1988).

El propósito del Proyecto Lakuma para María Inés fue la reivindicación de los derechos humanos y recordar el rol de las mujeres de esta tribu. Fue esponsoreada por Amnesty International y la UNESCO (3/3/2001). Estos sentimientos eran tan fuertes que María Inés volvió al sur para nadar en la pared sur del Glaciar Perito Moreno.

María Inés descubrió que el agua helada era su hábitat. Ella explica, “la motivación detrás de todo esto tiene que ver con el agua fría. He creado un contexto imaginario donde el aire es más caliente que el agua pero no niego que el agua sea fría. Con mi entrenador, Claudio Plit, he aprendido a diferenciar el agua fría de lo que está dentro de mi cuerpo…aunque mi cuerpo esté helado. Con cada respiración, calor entra en mi cuerpo, el cual retengo. Me veo a mi misma roja del calor. La gente no acepta el agua fría. Yo la acepto y pienso que el exterior es frío pero que el agua me protege. Para lograr esto siempre he demandado 100% de mi misma en cada entrenamiento. El agua siempre ha significado un lugar donde tengo una percepción mental particular, un estado atencional que no tengo cuando estoy fuera del agua.” Este particular marco mental y estado de ánimo le asegura evitar el temor al agua fría.

“Básicamente, todos tienen algo que les gustaría hacer pero que no se atreven. Si hay algo que me gustaría, es ayudar a las personas a abrir sus mentes y dejar de ser tan estructurados.”

jueves, 7 de junio de 2007

¿Quién era Jeannette Campbell?

Esta fue la pregunta de Cynthia y la única respuesta que pude darle fue que era la primera mujer argentina en obtener una medalla olímpica, y fue en Natación. Respuesta que considero pobre por tratarse justamente de un grupo de nadadores.
Al día siguiente, como Google es mi página de inicio y cada día es una invitación a buscar algo, me dediqué a buscar ¿quién era Jeannette Campbell?
La historia, es más o menos la siguiente...
"Nació el 8 de marzo de 1916 en Bayona, Francia. En 1918, al finalizar la 1º Guerra Mundial, su familia regresa a Argentina. A los 6 años aprende a nadar guiada por su hermana (que llega a ser Campeona Argentina en 100 libres en 1928).
En 1932, a los 16 años obtiene el título de Campeona Argentina en 100 libre con 1'18"6, nuevo récord argentino. En 1934, repite la hazaña con una marca de 1'15"4. En 1935 lo obtiene nuevamente con una marca 1'12" y clasifica para el Campeonato Sudamericano de Río de Janeiro, primer sudamericano en aceptar la participación de las mujeres.
En Río, realiza una marca de 1'08" en 100 libre, récord argentino y sudamericano y gana también los 400 libres con un tiempo de 5'47"8 (récord) y la posta 4 x 100 libre (junto a Frick, Milberg y Laviaguerre) con 5'11"1.
Esta actuación la lleva a ser nombrada en 1936, para participar de la Olimpiadas de Berlín, ubicándola como la primer mujer argentina en representar al país en la historia de los Juegos Olímpicos.

El 9 de junio de ese año parte en barco hacia Europa. Intenta entrenar en la pileta del barco, pero medía solo 10 metros y la recorría en 4 brazadas, por lo que, cuando hacen escala en Río de Janeiro, el entrenador Juan Carlos Borras le compra una soga elástica y así entrena durante casi 20 días, atada al borde de la pileta.

Una vez en Alemania gana las eliminatorias con 1'06"8 récord argentino y sudamericano. Al día siguiente mejora estos recórds en 1'06"6 al ganar la semifinal.
En la final, por una pequeña diferencia, la holandesa Mastenbroeck ganó la prueba y Jeannette obtuvo el 2º puesto frente un público de 20.000 personas en la pileta del Reichsportfeld. Respecto de ese momento ella dijo una vez: "Nadé como nunca y apenas terminó la carrera no supe que había ganado (marcó un tiempo de 1 min 06 seg 4/10). Enseguida me vinieron a felicitar y comencé el festejo. Me pusieron una corona de laureles y al otro día fue la ceremonia de entrega de medallas en el Estadio Olímpico de Munich".
Días más tarde, fue coronada como la "Reina de la belleza de Berlín 1936".

De regreso en Argentina, en 1937 ganó los 100 y 400 libre y en Montevideo gana los 100 libre y la posta 4 x 100 (con nuevo récord sudamericano).
En 1938 en Perú gana tres medallas de oro y en 1939 se despide de los Sudamericanos ganando en 100, 200 y 400 libre, además de la posta 4 x 100 (junto a Frick, Tisserandet y Mitchell). Compite en su último Argentino en 1939 y gana los 100, 200 y 400 libre.
Luego, con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, se termina su sueño de participar en otra olimpíada y en 1941 decide dejar de nadar.
En 1991 ingresó al International Swimming Hall of Fame Honorees.

lunes, 7 de mayo de 2007

Luchar hasta el final...


“En las competencias de más alto nivel entra en la natación un nuevo factor: el dolor. Aprende uno a conocer el dolor en las prácticas y ha de experimentarlo en todas las competiciones. El suplicio comienza al acercarse uno al límite de su resistencia: va produciéndose gradualmente, afectando el estómago primero; los brazos se sienten pesados; las piernas se ponen tensas… en los muslos, en las rodillas.

Se hunde uno más en el agua, como si alguien lo estuviese empujando por la espalda. Se le dificulta mantenerse a flote. La percepción cambia. Los sonidos de la piscina se combinan hasta convertirse en un rugido constante en los oídos. El agua toma un matiz rosado. Se siente como si fuera a desprendérsele a uno el estómago; cada patada duele lo indecible, y de pronto se oye un destemplado grito interior.

Entonces hay que elegir: o desistir u obligarse uno a luchar hasta el final, a sabiendas de que el tormento será agudísimo. Precisamente en ese momento se separan los grandes competidores de los demás, pues son los últimos pocos metros los que cuentan. La mayoría de los nadadores desiste. Si se logra traspasar la barrera del dolor, llegando al verdadero martirio, se es campeón.”

Don Schollander ("Deep Water")
Fuente: Andarivel 4

viernes, 20 de abril de 2007

Tarzán


Cuando yo nací, el hombre ya había llegado a la luna, pero la televisión todavía era blanco y negro (y lo seguiría siendo por varios años más). Creo que era Canal 13 el que pasaba los domingos al mediodía las películas de Tarzán con Johnny Weissmüller. Y yo no me perdí ni una.
¿A qué viene todo esto?
A que hoy dando vueltas por internet, me enteré que “Tarzán” fue el primer nadador en bajar el minuto en los 100 m libre.
Acá dejo una pequeña reseña biográfica extraída de Wikipedia:

Johnny Weissmüller Kersch (2 de junio de 1904 - † 20 de enero de 1984).

Fue uno de los mejores nadadores a nivel mundial durante los años 20.
El 9 de julio de 1922, Weissmüller rompe el récord mundial de Duke Kahanamoku en los 100 metros estilo libre, con una marca de 58,6 s, la primera vez que se bajaba del minuto.


El 24 de febrero de 1924, (foto) gana la medalla olímpica en los Juegos Olímpicos de París en esa distancia, batiendo al propio Kahanamoku. También consigue la medalla de oro en los 400 metros estilo libre y en relevos 4x200 m estilo libre.
Como miembro de equipo estadounidense de waterpolo, también gana una medalla de bronce. Cuatro años después, en Juegos Olímpicos de 1928 en Ámsterdam, gana otras dos medallas de oro.



Registro de medallas olímpicas (Compite por Estados Unidos)

Natación masculina

Waterpolo

En total, durante toda su carrera, consiguió cinco medallas de oro olímpicas, una de bronce, ganó 52 campeonatos naciones de los Estados Unidos y estableció 67 records mundiales.

Johnny Weissmüller nunca perdió una carrera y se retiró de su carrera en la natación amateur invicto.