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sábado, 20 de septiembre de 2008

"El delfín... Historia de un soñador"

"La cresta de la ola lo envolvió poco a poco, hasta alojarlo en aquel lugar soñado por todos los surfistas: la cavidad de ola.
Y luego, tras buscar la pared de agua, el solitario delfín efectuó un magnífico giro, logrando salir de la ola.
Decidió que ésta sería la última ola sobre la que se deslizaría esa mañana, así que comenzó a nadar en dirección a la laguna del atolón; exhausto, pero feliz.
[...]
Había elegido vivir su vida atendiéndose a sus propios principios y, aunque a veces se sentía solo, jamás se arrepintió.
[...]
'Si pudiera encontrar una manera de mostrarles la libertad que siento cuando estoy sobre las olas-pensaba-, quizá comprenderían lo importante que es perseguir los sueños'.
'Pero no tengo ningún derecho a inmiscuirme en sus vidas. ¿Quién soy yo para decirles lo que está bien y lo que está mal?'
'Eso es. De ahora en adelante me limitaré a perfeccionar mis técnicas. Todavía me quedan muchas cosas por descubrir acerca del surf, así que me ocuparé de lo mío sin molestar a nadie'
[...]
Estaba regresando a la laguna cuando de pronto oyó una voz:
Llega un momento en la vida en que no hay nada más que hacer, sino seguir tu propio camino. Es el tiempo de perseguir tus sueños. El tiempo de izar las velas de tus propios pensamientos.
[...]
- ¿Quién eres? -preguntó
- Soy la voz del mar [...] Has aprendido bien y una nueva etapa de tu vida empezará, aquella que encierra las respuestas de tu sueño. [...] Solo puedo decirte esto: hallarás el verdadero propósito de tu vida el día que consigas deslizarte sobre la ola perfecta.
- La ola perfecta. ¿A qué te refieres? ¿Cómo la encontraré?
-Caer en la más profunda desesperación nos ofrece la oportunidad de descubrir nuestra verdadera esencia. Del mismo modo que los sueños cobran vida cuando menos lo esperas, igualmente hallarás las respuestas a las preguntas que te haces. Deja que tu instinto construya un sendero de sabiduría y que tus temores sean eliminados por la esperanza.
[...]
Y cuando la desesperación estaba a punto de vencerle, recordó lo que el mar le había dicho [...]y finalmente entendió lo que el mar había estado tratando de decirle. Entendió el por qué de tanto entrenamiento, de todas las horas dedicadas para mejorar su técnica e incrementar su confianza y fortaleza.
Debía dar el gran salto a lo desconocido, lejos de la seguridad de su arrecife, hacia un lugar en el mundo donde las reglas que gobernaban la manada no tuviesen significado o valor. Para hallar el verdadero propósito de su vida, Daniel Delfín necesitaba desprenderse de todo aquello que le impusiera límites.
-¡Ahora lo comprendo! -exclamó en tono triunfal-. La ola perfecta no vendrá a mí. ¡Soy yo quien debe hallarla!
[...]
Daniel Delfín jamás olvidaría el día en que se marchó de su amado arrecife. Se había preparado para la partida y estaba seguro de haber repasado cada detalle. Lo único que le pesaba era el pensamiento de que, en medio de todos esos extraños que constituían la manada, algún delfín se entristeciera por la noticia de su supuesta muerte, creyendo en su corazón que tal vez, y sólo tal vez, el loco Daniel tenía razón. Esto le hizo pensar que quizás debería quedarse un poco más, sólo por si acaso había alguien más como él, alguien que intentaba hallar un propósito más elevado en la vida.
Quizás parte de amar consista en saber cuándo renunciar al otro, en saber decir adiós, no dejando que nuestros sentimientos interfieran en lo que probablemente, al final, sea mejor para aquellos a quienes amamos.
Así pues, esa noche Daniel se dirigió hacia la parte exterior del arrecife, sin más testigos que la luna llena en el cielo y sin más destino que el cumplimiento de su sueño."

**Extraído de la Primera Parte del libro de Sergio Bambarén: "El Delfín, Historia de un soñador"

A veces uno no sabe por qué elige ciertos libros entre los cientos que ve en una librería, pero siempre, en algún momento de la vida, esa elección cobra significado.
Hace tres semanas pasé por una vidriera y llamó mi atención la edición ilustrada de "El misterio de Salem's Lot" de Stephen King. Seguí de largo, porque ya leí la edición de bolsillo y el precio de la nueva edición era un poco elevado. A las dos veredas recordé que este libro era parte de una de las puertas hacia el destino de Roland, el pistolero de la "La Torre Oscura" (el mejor libro que leí en mi vida y que formó parte de un aprendizaje y maduración en mis últimos 10 años). En palabras de la Torre Oscura, fue parte del tránsito por el "Camino de la Rosa". Entonces sentí que Salem's Lot era una señal de Seguir en el Camino y volví sobre mis pasos para comprarlo. El único ejemplar era el de vidriera, y mientras acompañaba al vendedor para que lo retirara mi vista se posó en "El Delfín" y entonces este libro se se sumó a la compra.
A veces los caminos hacia la Torre Oscura son difíciles y hasta parecen imposibles de atravesar. Se encuentran y se pierden amigos en ese camino, pero a veces, para sentir la belleza de una rosa vale la pena sufrir el dolor de sus espinas.
En mi Camino hoy esa rosa se muestra a través de Daniel Delfín y Roland de Gilead me transmite sus aprendizajes a través de las palabras del Mar.
A veces en la vida todo cierra, aunque eso signifique que una herida quede abierta...

Nota:
La primera parte es un extracto del Libro:
El Delfín - Historia de un soñador
Autor: Sergio Bambarén (http://www.sbambaren.com/)
Editorial: Zenith (http://www.zenitheditorial.com/)
ISBN 978-84-080-6376-6

miércoles, 2 de julio de 2008

20.000 kilómetros al alcance de la mano

Hace poco más de un año y con motivo de contar la "Pre Historia" de mi pasión por el agua publiqué un álbum que contenía esta foto de la escuela donde estudió mi mamá en Sardiñeiro (Galicia-España), antes de venir a Argentina, hace más de 58 años.
La foto viajó más de 10.000 km en barco junto a mi mamá, abuela y tíos allá por el año 1950.
Hoy esta foto volvió a viajar los 10.000 km hasta Sardiñeiro a través de Google y Picasa, y recibió un mensaje de una joven que resultó ser casi de la familia.
Su abuelo Lestón era padrino de una de mis tías y muy amigo de mi abuelo. Una persona muy querida, tanto en España como en Argentina, a quién tuve el orgullo de conocer hace 10 años y quien este año se fue de este mundo para navegar vaya a saber por qué mares...
No se puede poner en palabras la emoción que uno siente cuando suceden encuentros como este.
Quién sabe qué busqueda llevó a Palmira hasta mi foto, pero a mí me permitió volar hoy mismo desde este teclado a la Costa da Morte y ver imágenes de esa playa y ese mar que tanto añoro...

"adeus dime a miña sombra,

marcho na procura duns ollos que me convirtan en serea,

de ría en ría nadarei,
ata procurar a libredade de ser peixe no infinito deses ollos".

(adiós me dice mi sombra,
marcho en la búsqueda de unos ojos que me conviertan en sirena,
de ría en ría nadaré,
hasta procurar la libertad de ser pez en el infinito de esos ojos)
Estas palabras las plasmó Palmira en su blog "Insomniorizar" hace casi 3 años, y a partir de hoy me las apropio...

jueves, 10 de abril de 2008

Un año de sueños y palabras

Un año atrás me preguntaba Por qué?
"Por qué?
Esta fue siempre una pregunta muy significativa para mí y me pareció una buena forma de comenzar...
Por qué?
Porque la natación me salvó literalmente de morir ahogada. Ahogada por la rutina, ahogada por las obligaciones, ahogada por la falta de entusiasmo, ahogada por el tabaco...
Por qué?
Porque siento pasión por el agua y quiero intentar transmitirla...
Por qué?
Porque es una forma de ponerle voz a un deporte silencioso y de mostrar lo que muchos no ven... Por qué?
Porque durante muchos años no supe que había muchos que sentían la misma pasión y que ponían su deseo, su energía y su tiempo para transmitir y compartir la emoción que genera meterse al agua y tratar de vencer su resistencia en cada brazada...
Por qué?
Porque es una forma de decir Gracias a esos personajes que a lo largo de mi vida me contagiaron su pasión por la Natación, y porque esta será una forma que otros puedan conocerlos...
Por qué?
¡¿Y por qué no?!

Hoy, a un año de haber comenzado a volcar en palabras parte de mi esencia y unas cuántas otras cosas en este blog, le agregaría un por qué más, y su respuesta sería: Porque me gusta!.

lunes, 3 de marzo de 2008

Cruce de la Bahía en Colonia

"Si la Utopía es el Océano de lo Sueños,

Esta frase nos esperaba en la parada de colectivos en Colonia cuando, luego de recorrer el casco histórico, debíamos viajar a San Carlos que era el punto de partida de la Travesía a nado.
Creo que la frase resume el ¿qué hago acá? que me planteaba antes de viajar.
Día a día intento alcanzar sueños, a veces se escurren y me ahogo en penas y nostalgias, y otras veces se dejan alcanzar, con poco o con mucho esfuerzo.
Este sábado en Colonia llegar a la meta no fue fácil. El recorrido parecía simple visto desde la llegada en el Club Rowing, pero los directivos del lugar nos informaron que el río estaba creciendo y eso hacía que la corriente estuviera en contra y que realizar el recorrido en línea recta implicara correr el riesgo de ser arrastrado por la corriente hacia el río Uruguay, por lo cual era recomendable hacer el recorrido bordeando la costa, pero manteniendo la distancia suficiente como para no quedar barados en los bancos de arena.

Esto ya parecía bastante difícil, pero cuando llegamos al lugar de partida se le sumó un fuerte viento en contra, unas cuantas olas, una lluvia refrescante y la amenaza de tormenta eléctrica que podría provocar la suspensión del evento en cualquier momento del recorrido.
Llegó el momento de la partida y rodeada de niños de entre 15 a 19 años dí las primeras brazadas en un agua cálida. Enseguida los punteros se alejaron y quedé medio sola entre las olas siguiendo a un nadador de gorra naranja que parecía estar más perdido que yo. Las olas hacían difícil visualizar el punto de referencia en el horizonte y encima, luego de una media hora de nado, se largó una lluvia muy fuerte que complicaba más las cosas. Las complicaba solo para la mente, que asumía que no podría sostener el esfuerzo durante una hora más; el cuerpo no se quejaba, disfrutaba del desafío, de las olas y de las gotas de lluvia. A la mitad de la travesía puse la mente en piloto automático dedicándola a contar brazadas (conté más de 1500...), relajé mi cuerpo para que se adaptara a los movimientos del agua (nadé muchos tramos con los ojos cerrados) que al entrar en la parte final del recorrido se tornó muy calma y así llegué a la meta con mi número 42 en la ubicación 52 tras 1 hora 07 minutos.

La entrega de premios me traería una nueva sorpresa cuando me nombraron Primera en la categoría Master Damas. El placer de haber llegado a la meta, la medalla y la felicitación de mi entrenador a la distancia hicieron que el esfuerzo pasara a ser simple anécdota y que lo más importante de este día haya sido el nuevo abrazo con el agua, porque "el agua fortalece el alma"...

jueves, 31 de enero de 2008

El descanso más esperado...

El sábado a las 16:30 hs doy inicio a mis vacaciones partiendo rumbo a San Salvador de Jujuy. Mi jefe intenta arruinarme los últimos días organizando una mudanza de último momento y yo intento no contagiarme de su locura tarareando todo el tiempo un tema de La Renga.
La mudanza implica dejarme sin computadora en un par de horas y eso me exige una despedida anticipada.
Cuando regrese seguramente llenaré este espacio de imágenes y anécdotas, mientras tanto pueden tararear conmigo: "Lo frágil de la locura"

La sangre inquietaba en mis venas
y aquel verano al norte partí
para olvidarme de mi rutina
y sentirme liberado al fin.

Ver la tierra bañada de sol,
respirar aire en las alturas,
llenar el cuenco de mis ojos,
con lo más frágil de la locura.

Pero también la realidad mostró
otro reflejo en ella
cuando me habló un hermano al que
también, me llevó la huella.

Ya que vas a escribir, dijo,
cuenta de mi pueblo,
pobreza y dolor sólo trajo el progreso,
la cultura de la traición y los indios en los museos.

Me invitó a mascar de su hierba
y a morder de la pura verdad
me preguntó de que se ocupaban allá en la capital
y yo sólo tuve palabras para definir la injusticia
y que sólo aspiraban al fruto de la propia codicia.

Al fin ví la tierra bañada de sol,
respiré aire de las alturas
y llené el cuenco de mis ojos,
con lo más frágil de la locura.

Ya que vasa escribir, dijo,
cuenta de mi pueblo,
pobreza y dolor sólo trajo el progreso,
la cultura de la traición y los indios en los museos.

viernes, 8 de junio de 2007

El Agua de la Vida VII

Permanecer hambrientos...
Durante muchos años sentí que si tenía que definir mi vida con una canción, esa era sin duda, Comfortably Numb de Pink Floyd (en otro momento publicaré la letra y el tema), es decir, que durante muchos años me sentí "confortablemente adormecida".
Una mañana de julio de 2005, mientras padecía el adormecimiento de la oficina, la voz de Mario Pergolini desde la radio empezó a hablarles a todos aquellos que se sintieran al borde del fracaso, a los que estuvieran a punto de abandonar algo, a los que hubieran perdido las ganas, a los que hubieran perdido la pasión, a los que hubieran perdido el rumbo...
Contó que le había llegado un texto (no me acuerdo cómo) y que lo quería compartir porque le resultaba increíble y profundo. En ese momento dejé de trabajar y presté atención al relato. En cierta forma ese simple discurso me despertó, y fue para mí, como una gota de Agua Viva, así que aunque sea un poco extenso, se los transcribo a continuación...

"Discurso que Steve Jobs, CEO de Apple Computer y de Pixar Animation Studios, dictó el 12 de Junio de 2005 en la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford que es una universidad tecnológica y que nunca había permitido que un no-universitario diera el discurso de despedida a una promoción de alumnos. Si estas a punto de abandonar, lo que sea que fuera, leélo. Te va ayudar." (Mario Pergolini)


“Tienen que encontrar eso que aman”
Me siento honrado de estar con ustedes hoy en su ceremonia de graduación en una de las mejores universidades del mundo. Yo nunca me gradué de una universidad. La verdad sea dicha, esto es lo más cerca que he estado de una graduación. Hoy deseo contarles tres historias de mi vida. Eso es. No es gran cosa. Sólo tres historias.


La primera historia se trata de conectar los puntosMe retiré del Reed College después de los primeros 6 meses y seguí yendo de modo intermitente otros 18 meses o más antes de renunciar de verdad. Entonces ¿por qué me retiré?.
Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era joven, estudiante de universidad graduada, soltera, y decidió darme en adopción. Ella creía firmemente que debía ser adoptado por estudiantes graduados. Por lo tanto, todo estaba arreglado para que apenas naciera fuera adoptado por un abogado y su esposa; salvo que cuando nací, decidieron en el último minuto que en realidad deseaban una niña. De ese modo, mis padres que estaban en lista de espera, recibieron una llamada en medio de la noche preguntándoles: “Tenemos un niño no deseado; ¿lo quieren?”. Ellos dijeron “Por supuesto”. Posteriormente, mi madre biológica se enteró que mi madre nunca se había graduado de una universidad y que mi padre nunca se había graduado de la enseñanza media. Se negó a firmar los papeles de adopción definitivos. Sólo cambió de parecer unos meses más tarde cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad.
Luego a los 17 años fui a la universidad. Sin embargo, ingenuamente elegí una universidad casi tan cara como Stanford y todos los ahorros de mis padres de clase obrera fueron gastados en mí matrícula. Después de 6 meses yo no era capaz de apreciar el valor de lo anterior. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y no tenía idea de la manera en que la universidad me iba a ayudar a deducirlo. Y aquí estaba yo, gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí retirarme y confiar en que todo iba a resultar bien. Fue bastante aterrador en ese momento, pero mirando hacia atrás fue una de las mejores decisiones que tomé. Apenas me retiré, pude dejar de asistir a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a asistir irregularmente a las que se veían interesantes.
No todo fue romántico. No tenía dormitorio, dormía en el piso de los dormitorios de amigos, llevaba botellas de Coca Cola a los depósitos de 5 centavos para comprar comida y caminaba 11 kilómetros, cruzando la ciudad todos los domingos en la noche para conseguir una buena comida a la semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. La mayor parte de las cosas con que tropecé siguiendo mi curiosidad e intuición resultaron ser inestimables posteriormente. Les doy un ejemplo: en ese tiempo Reed College ofrecía quizás la mejor instrucción en caligrafía del país. Todos los afiches, todas las etiquetas de todos los cajones estaban bellamente escritos en caligrafía a mano en todo el campus. Debido a que me había retirado y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender. Aprendí de los tipos serif y san serif, de la variación de la cantidad de espacio entre las distintas combinaciones de letras, de lo que hace que la gran tipografía sea lo que es. Fue hermoso, histórico, artísticamente sutil de una manera en que la ciencia no logra capturar, y lo encontré fascinante.
Nada de esto tenía incluso una esperanza de aplicación práctica en mi vida. No obstante, diez años después, cuando estaba diseñando la primera computadora Macintosh, todo tuvo sentido para mí. Y todo lo diseñamos en la Mac. Fue la primera computadora con una bella tipografía. Si nunca hubiera asistido a ese único curso en la universidad, la Mac nunca habría tenido tipos múltiples o fuentes proporcionalmente espaciadas. Además, puesto que Windows sólo copió la Mac, es probable que ninguna computadora personal la tendría. Si nunca me hubiera retirado, nunca habría asistido a esa clase de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen. Por supuesto era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado diez años después.
Reitero, no pueden conectar los puntos mirando hacia el futuro; solamente pueden conectarlos mirando hacia el pasado. Por lo tanto, tienen que confiar en que los puntos de alguna manera se conectarán en su futuro. Tienen que confiar en algo – su instinto, su destino, su vida, su karma, lo que sea. Esta perspectiva nunca me ha decepcionado, y ha hecho la diferencia en mi vida.

La segunda historia es sobre amor y pérdidaYo fui afortunado – descubrí lo que amaba hacer temprano en la vida. Woz y yo comenzamos Apple en el garage de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro y en 10 años Apple había crecido a partir de nosotros dos en un garage, transformándose en una compañía de US$2 mil millones con más de 4.000 empleados. Recién habíamos presentado nuestra más grandiosa creación – la Macintosh – un año antes y yo recién había cumplido los 30. Y luego me despidieron. ¿Cómo te pueden despedir de una compañía que comenzaste? Bien, debido al crecimiento de Apple contratamos a alguien que pensé que era muy talentoso para dirigir la compañía conmigo, los primeros años las cosas marcharon bien. Sin embargo, nuestras visiones del futuro empezaron a desviarse y finalmente tuvimos un tropiezo. Cuando ocurrió, la Junta del Directorio lo respaldó a él. De ese modo a los 30 años estaba afuera. Y muy publicitadamente fuera. Había desaparecido aquello que había sido el centro de toda mi vida adulta, fue devastador.
Por unos cuantos meses, realmente no supe qué hacer. Sentía que había decepcionado a la generación anterior de empresarios – que había dejado caer el testimonio cuando me lo estaban pasando. Me encontré con David Packard y Bob Noyce e intenté disculparme por haberlo echado a perder tan estrepitosamente. Fue un absoluto fracaso público e incluso pensaba en alejarme del valle. No obstante, lentamente comencé a entender algo – Yo todavía amaba lo que hacía. El revés ocurrido con Apple no había cambiado eso ni un milímetro. Había sido rechazado, pero seguía enamorado. Y así decidí comenzar de nuevo.
En ese entonces no lo entendí, pero sucedió que ser despedido de Apple fue lo mejor que podía haberme pasado. La pesadez de ser exitoso fue reemplazada por la liviandad de ser un principiante otra vez, menos seguro de todo. Me liberó para entrar en uno de las etapas más creativas de mi vida. Durante los siguientes cinco años, comencé una compañía llamada NeXT, otra compañía llamada Pixar, y me enamoré de una asombrosa mujer que se convirtió en mi esposa. Pixar continuó y creó la primera película en el mundo animada por computadora, Toy Story, y ahora es el estudio de animación más exitoso a nivel mundial. En un notable giro de los hechos, Apple compró NeXT, regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT constituye el corazón del actual renacimiento de Apple. Además, con Laurene tenemos una maravillosa familia. Estoy muy seguro de que nada de esto habría sucedido si no me hubiesen despedido de Apple. Fue una amarga medicina, pero creo que el paciente la necesitaba. En ocasiones la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No pierdan la fe. Estoy convencido que lo único que me permitió seguir fue que yo amaba lo que hacía. Tienen que encontrar eso que aman. Y eso es tan válido para su trabajo como para sus amores. Su trabajo va a llenar gran parte de sus vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creen es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amando lo que hacen. Si todavía no lo han encontrado, sigan buscando. No se detengan. Al igual que con los asuntos del corazón, sabrán cuando lo encuentren. Y al igual que cualquier relación importante, mejora con el paso de los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se detengan.

La tercera historia es sobre la muerte
Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo parecido a “Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto”. A mí me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: “Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” por varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.
Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a decidir las grandes elecciones de mi vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso – todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón.
Casi un año atrás me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un scanner a las 7:30 de la mañana y claramente mostraba un tumor en el páncreas. Yo ni sabía lo que era el páncreas. Los doctores me dijeron que era muy probable que fuera un tipo de cáncer incurable y que mis expectativas de vida no superarían los tres a seis meses. Mi doctor me aconsejó irme a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararte para la muerte. Significa intentar decirle a tus hijos todo lo que pensabas decirles en los próximos 10 años, decirlo en unos pocos meses. Significa asegurarte que todo esté finiquitado de modo que sea lo más sencillo posible para tu familia. Significa despedirte.
Viví con ese diagnóstico todo el día. Luego al atardecer me hicieron una biopsia en que introdujeron un endoscopio por mi garganta, a través del estómago y mis intestinos, pincharon con una aguja mi páncreas y extrajeron unas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me contó que cuando examinaron las células en el microscopio, los doctores empezaron a llorar porque descubrieron que era una forma muy rara de cáncer pancreático, curable con cirugía. Me operaron y ahora estoy bien.
Fue lo más cercano que he estado a la muerte y espero que sea lo más cercano por unas cuantas décadas más. Al haber vivido esa experiencia, puedo contarla con un poco más de certeza que cuando la muerte era un útil pero puramente intelectual concepto:
Nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo, no quiere morir para llegar allá. La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y es como debe ser porque la Muerte es muy probable que sea la mejor invención de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, ustedes son lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, gradualmente ustedes serán viejos y serán eliminados. Lamento ser tan trágico, pero es muy cierto.
Su tiempo tiene límite, así que no lo pierdan viviendo la vida de otra persona. No se dejen atrapar por dogmas – es decir, vivir con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitan que el ruido de las opiniones ajenas silencien su propia voz interior. Y más importante todavía, tengan el valor de seguir su corazón e intuición, que de alguna manera ya saben lo que realmente quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una asombrosa publicación llamada The Whole Earth Catalog, que era una de las biblias de mi generación. Fue creada por un tipo llamado Steward Brand no muy lejos de aquí en Menlo Park, y la creó con un toque poético. Fue a fines de los 60, antes de las computadoras personales y de la edición mediante microcomputadoras, por lo tanto, en su totalidad estaba editada usando máquinas de escribir, tijeras y cámaras polaroid. Era un tipo de Google en formato de edición económica, 35 años antes de que apareciera Google: era idealista y rebosante de hermosas herramientas y grandes conceptos.
Steward y su equipo publicaron varias ediciones del The Whole Earth Catalog, y luego cuando seguía su curso normal, publicaron la última edición. Fue a mediados de los 70 y yo tenía la edad de ustedes. En la tapa trasera de la última edición, había una fotografía de una carretera en el campo temprano en la mañana, similar a una en que estarían haciendo dedo si fueran así de aventureros. Debajo de la foto decía: “Manténganse hambrientos. Manténganse descabellados”. Fue su mensaje de despedida al finalizar. Manténganse hambrientos. Manténganse descabellados. Siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando se gradúan para empezar de nuevo, es lo que deseo para ustedes.
Permanezcan hambrientos. Permanezcan descabellados.Muchas gracias.

Desde ese momento Mario volvió a leerlo un par de veces y el año pasado lo posteó en su blog del programa de radio http://cualesenvivo.blogspot.com/
y pueden encontrarlo en el historial del mismo
También pueden verlo subtitulado en español, en:


Ojalá alguien haya estado hambriento como para leerlo hasta el final...

miércoles, 6 de junio de 2007

El Agua de la Vida Parte VI

"500"

El Agua de la Vida empezó como un relato de mi conexión con el agua y las historias que fueron acercándome y alejándome de ella.

Llega el momento ahora, de contar cómo comenzó mi actual contacto con el agua y resulta ser misión muy difícil, porque ya no se trata de escribir sobre personajes del pasado, sino que me toca hablar de personas con las convivo a diario...

Después de haber hecho el profesorado de Natación en el 2000, tuve un par de encuentros fugaces con el agua... fui un par de veces al Megatlon Ateneo en el 2001, dos meses a la Escuela de Natación de Paraguay (donde le enseñé a nadar a una amiga) en 2004 y tres meses al Ateneo de la Juventud en el 2005. En todos los casos iba a pileta libre y nadaba unos 1000 a 1500 mts una o dos veces por semana. El principal problema eran mis horarios, terminaba tarde de trabajar y no encontraba una pileta que cerrara tarde y que me quedara cerca.

Un día encontré a la vuelta del trabajo una sede de Sport Club con un cartel que decía "Próximamente 24 hs.", entré a averiguar y me invitaron a ver la pileta. El magnetismo que tuvo para mí observar una pileta después de meses sin entrar al agua, fue tan fuerte, que hizo que al día siguiente pagara la primer cuota y volviera a armar el bolso.

Una tarde de febrero de 2006, teniendo una semana de vacaciones del trabajo y sin más posibilidades que ir a la pileta, me fui a remojar un poco al Cecchina. Cuando salí del agua, el guardavidas me preguntó si había nadado de chica... Nos pusimos a conversar y me terminó invitando a entrenar con su equipo de natación: "Marea Roja".

Recuerdo que a los dos días lo perseguí por toda la pileta para que me dijera que tenía que hacer, y al saludarlo recordándole que él me había invitado, me dijo: "Ah, si. 500" y esos fueron los primeros 500, de muchos metros de entrenamiento...

Pablo, "mi entrenador", me enseñó que nunca es tarde, que siempre se puede disfrutar de lo que a uno le apasiona, que vale la pena esforzarse por lograr lo que uno quiere, que "el agua fortalece el alma", que a veces hace falta "cambiar la fase" y dejar los problemas fuera de la pileta para poder disfrutar de cada brazada, y miles de cosas más (hasta que tomar un vaso de whisky hace menos daño que fumarse un atado de cigarrillos :P).
Pablo es un tipo que trasmite su pasión por el agua todo el tiempo, y yo le agradezco inmensamente por todo lo que aprendí este último año, por todas las emociones que recuperé respecto del agua (placer, adrenalina, cansancio, alegría, esfuerzo, etc, etc) y porque sin ese "Ah, si. 500" no estaría escribiendo esto, ni este blog tendría sentido y muy probablemente estaría ahogada entre la rutina y el tabaco...


Los que vieron "300" y conocen a Pablo saben que no tiene mucho que envidiarle a Leónidas, ni en su caracter, ni en su temple, ni en el espíritu de su equipo; y también saben que la metáfora podría ser llevada muy lejos, como por ejemplo, a las luchas por sumar puntos en los Master con 7 nadadores contra equipos mucho más numerosos... pero mejor lo dejo librado a la creatividad de cada uno...
(que puede ser expresada en forma de comentario para poder compartirla)

jueves, 24 de mayo de 2007

El agua de la Vida Parte V

El Secreto del Abismo...

The Abyss ("El secreto del abismo") es el nombre de una película que debo haber visto más de 10 veces. La dirigió James Cameron en 1989 y la protagonizó Ed Harris ('Bud'). No voy a entrar en detalles sobre la película, pero voy a recordar una escena, cuando Bud llega al fondo del abismo y se da cuenta que, aunque consiguió lo que buscaba, ya no le queda aire (en realidad es más que eso) para volver... En ese momento, miles de metros lo separan de la superficie y la fuerza de miles de gravedades lo aplastan contra el fondo del abismo. Llega el punto donde comienza el último sueño, ese sueño del que ya no se despierta, como en "el claro al final de la senda" de Roland (Stephen King), o como el "confortablemente adormecido" de Roger Waters...
Hubo una época en mi vida, donde me sentí así.
Y justamente fue en esa época, en la que estuve alejada del agua.
Al contrario de lo que le sucedía a Bud (el protagonista de la película) a mí me sobraba aire para respirar, pero igualmente me sentía ahogada...
Hubo un período en que me pareció ver una pequeña luz (tiene que ver con el final de la película y no se los pienso contar - mírenla que vale la pena) y entonces me anoté para hacer el profesorado de Natación.
Como conté en la parte IV, el haber trabajado como "seño" de natación a los 17 años, fue lo más placentero que experimenté en mi vida laboral, y creí que si hacía el curso, iba a poder dedicarme a enseñar Natación y dejar de una vez y para siempre la oficina...
Me equivoqué... estoy en la oficina mientras escribo esto...
En realidad me equivoqué en la elección del lugar donde realizarlo y el error tuvo que ver con el desconocimiento (porque no sabía que otorgaba un título no oficial), con la falta de tiempo (trabajaba 9 horas y cursaba de 4 a 6 horas en la facultad y este curso solo demandaba ir los sábados) y con la urgencia (necesitaba imperiosamente volver a conectarme con el agua).
Durante el primer año, que me otorgó el título de Instructora de Natación, tuve como profesor de la parte práctica a un chico divino que se llamaba Daniel o Javier (no lo recuerdo) y que me enseñó la nueva técnica de pecho (había cambiado mucho la forma de nadar este estilo) y me corrigió bastante la técnica de espalda y también me enseñó a nadar "estilo over" que yo ni siquiera sabía que existía.
El problema era que en el curso se habían anotado varias personas que no sabían nadar (los únicos requisitos para el curso eran saber flotar y tener los estudios primarios aprobados ¿?) y el profe se tenía que concentrar en ellos.
Durante el segundo año, y con una profesora (porque el profe anterior, intentando defender los intereses de sus alumnos, se peleó con los directores del Instituto y renunció) aprendimos ejercicios de técnica para los 4 estilos, técnicas de rescate y algunos ejercicios de entrada en calor...
Aprobé la parte práctica y la parte teórica de pileta sin problemas, pero decepcionada por la falta de calidad del curso, nunca rendí el examen final teórico y por ende, nunca retiré el título de Profesora de Natación (el de Instructora está tirado detrás de una biblioteca...)
Pero más allá de toda la crítica y todo lo negativo, este curso me dio "aire (en realidad es más que eso) para volver..." para volver a sentir el agua, para volver a creer que podía hacer algo distinto, para volver a despertar del sueño eterno de la rutina, al menos por un par de meses...
Además, me enseñó (sobre todo mi profe de 1º año) que, aunque sabía nadar muy bien, no me las sabía todas y que, siempre, en cualquier aspecto o momento de la vida, hay algo nuevo por aprender...
*"El secreto del Abismo" suelen pasarla por Canal Fox, si la alquilan busquen la versión extendida, que es posterior a la original (1993).

viernes, 11 de mayo de 2007

El Agua de la Vida Parte IV

El equipo de José

Cuando empecé la secundaria, en 1986, me tocó vivir una de las tantas reformas educativas que incluía entre las materias obligatorias, cursar (en contraturno) un taller por cuatrimestre. En el segundo cuatrimestre, el taller era de Natación (algo increíble para una escuela secundaria pública de Wilde).
No me olvido más de esos jueves, en que nos quedábamos a comer un sandwich a la salida del colegio y nos tomábamos todos juntos el colectivo hacia Bernal.
Las clases duraban una hora y los profesores se repartían como podían para enseñarle a los que no sabían ni flotar y para que los que sabíamos nadar no nos aburriéramos.
Una tarde, cuando me dirigía hacia el vestuario, me llamó el guardavidas y me preguntó dónde había nadado (de esta escena tuve un dejà vu en la primera charla con Pablito).
Nos pusimos a conversar y me terminó convenciendo de volver a nadar y a competir. El Guardavidas se llamaba José Savelli y tenía un equipo de natación en la Asociación Italiana de Ex-Combatientes de Bernal. Entrenaban entre 1000 y 1200 mts. por día y a partir de mi ingreso al equipo modificamos los entrenamientos en base a mis recuerdos de Independiente. Así pasamos a entrenar 3500 a 5000 mts. según el día y el equipo mejoró muchísimo. Logramos salir sub-campeones o terceros en casi todos los torneos. Competíamos para COTIN (Comisión Organizadora de Torneos Interclubes de Natación) que se manejaba como una Federación (ej. FENABA) pero mucho más organizado. Los principales equipos con los que competíamos eran el Club 12 de Octubre, la Cervecería de Quilmes , el Quilmes Atlético y el Quilmes Oeste. También estaba el club Los Andes de Lomas y el Wilde Sporting Club.
Recuerdo que en invierno teníamos torneo cada 15 días y a fin de año se corría el Torneo de Campeones, que incluía solo a los que habían alcanzado los seis mejores tiempos durante la temporada.
En medio de nuestra pasión por "El Equipo de José" el entrenador se peleó con el dueño del club, renunció y se fue a trabajar al "Juventud de Bernal". La mayoría de los nadadores nos fuimos con él. Y seguimos ganando.
En una ocasión (no me acuerdo el torneo) salimos campeones y nos ganamos una súper copa de esas que miden 1 metro y está exhibida en la vitrina del club. Qué emoción!
Yo volvía de cada torneo con un par de trofeos y no lo podía creer, porque no estaba acostumbrada, porque nunca había ganado nada, porque mi viejo me había inculcado el dicho: "lo importante no es ganar sino competir". Pero con José descubrí que ganar era hermoso, que la satisfacción de hacer algo bien y que te premien por eso era magnífica.

Recuerdo que cada tanto surgía alguna que otra chica muy buena que ganaba un par de competencias y que después, de golpe no la veíamos más. Al preguntar nos decían con tono solemne, que "se había federado".
Para todos, Federarse era algo así como estar más cerca del cielo; pero para mí, acorde al pesimismo típico de la adolescencia, había sido como estar más cerca del infierno y el verdadero paraíso era formar parte de un equipo de un club de barrio, dar mis primeras clases de natación, sumar trofeos a mi colección (que llegó a ser de 63 y ahora están tirados en una caja) y divertirme con lo que hacía.
Por desgracia no me quedaron fotos de esta época que duró hasta mis 17 años, edad en que la oscuridad se apoderó de mi corazón, me convertí en Dark y abandoné todo (otra vez...)
Una de las últimas competencias fue el "Torneo de Campeones" en donde salí Sub-campeona en 100 espalda, 200 libre y 200 combinados. Pero no me alconzó, porque mi visión de las cosas había cambiado, el mundo era más oscuro y todo podía ser peor. Mientras mis amigos decían que era re-grosa por obetener el segundo puesto, yo me sentía más "sub" que nunca, así que empecé a faltar a los entrenamientos, empecé a fumar (mi entrenador fumaba) y me alejé de la natación y del agua, por mucho tiempo...
José no fue un personaje muy significativo para mí, pero igual debo agradecerle la oportunidad de haber tenido mi primer trabajo, dando mis primeras clases de natación a niños de 3 a 10 añitos que me decían "seño", que me llenaban de amor y a los que pude transmitir un poquito de mi pasión por el agua. En ese aspecto, José fue mi primer jefe y les puedo asegurar que ese, fue el mejor trabajo que tuve en mi vida...

jueves, 3 de mayo de 2007

El agua de la Vida Parte III

Rojo Pasión...

A fines del verano de 1980 y teniendo 7 años fui promovida de la escuelita de Independiente, al equipo de Natación. Me despedí del profesor Vazquez y pasé a entrenar con el profesor Eduardo Corcchio, "Corcho" para todo el mundo. Era un tipo re-simpático y super bueno. Corcho manejaba el equipo de infantiles (hasta los 13 años) y debíamos ser más de 20.
Entrenábamos de lunes a viernes de 16 a 18:30 o algo así.
Nos hacía trabajar mucho pero no nos perdía de vista ni un minuto, recorriendo el lateral de la pileta de un lado a otro, una y otra vez, corrigiéndonos la técnica de nado.
Nadé con Corcho seis años, durante los cuales pasé por todo tipo de entrenamientos, que por desgracia no recuerdo con exactitud.
En invierno entrenábamos en la pileta cubierta (fotos) de la sede social y en verano hacíamos un doble turno, de 8 a 11 en la pileta descubierta (hacía mucho frío) y por la tarde en la sede. Tengo recuerdos de haber llegado a nadar entre 8.000 y 12.000 mts en un día (quizás era más, pero ahora me parece demasiado)
Los entrenamientos los empezábamos con una rutina de ejercicios fuera del agua (abdominales, flexiones, sentadillas, etc), trabajábamos brazos con extensores y hacíamos complementos de pesas (unas pesas caseras hechas con un hierro y dos latas de aceite de auto, rellenas con cemento) trabajando biceps, triceps y cuádriceps...

Después aflojábamos un poco los brazos y nos tirábamos a la pileta para entrar en calor nadando sin parar de 40 minutos a 1 hora. Después hacíamos algún trabajo fuerte (pasadas de 100) y siempre completábamos con patada o con manoplas y pull boy o con driles (ejercicios de técnica). Me acuerdo que uno de los driles que hacíamos era respirar 8 x 1 (y podía!!!)

Al tiempo de estar en el equipo me federaron, y esto no implicaba solo una formalidad, sino que a partir de ese momento el club se hacía cargo de los gastos de federación, tenía acceso para usar todas las instalaciones de forma gratuita y me entregaban el uniforme para llevar a los torneos y desfiles...

Lo cierto es que nunca fui de los mejores, formaba parte del equipo B del club y nunca gané nada en los 6 años, pero Corcho siempre tenía algo para rescatar, ya sea que había mejorado el estilo, que había bajado el tiempo. A veces me decía que yo era fondista y que iba a andar bien en los 1500, pero nunca llegué a nadarlos. (ahora que lo pienso era igualito a Pablo!)

A los 13 años al pasar al equipo de juveniles, empecé a entrenar con Alberto Santiago (un ser muy odiado por unos cuantos) y en poco tiempo me hizo sentir que no servía para nada, hasta que un día volví llorando a mi casa y dije que no iba a ir más a Independiente. Y así fue...

En las fotos estamos haciendo ejercicios en los días de cambio de temporada en que las piletas cerraban. De espaldas están Corcho, Mónica Mereditz (derecha, la pechista del equipo) y Edith Arrazpide (a la izquierda - quien obtuvo muchos títulos, principalmente en mariposa, llegó a nadar en las Olimpíadas de Barcelona 92 y actualmente es entrenadora del equipo de Nadadores Discapacitados de Independiente). De frente con remera roja y pantalón marrón, estoy yo, haciendo lo que podía... :P
En fin, acá termina otra parte de mi historia, y no me quiero despedir, sin decir: Gracias Corcho! por todo lo que me enseñaste, por todas las palabras de aliento y de consuelo, y por haber sido un gran tipo, un excelente ser humano y un gran entrenador...

miércoles, 25 de abril de 2007

El Agua de la Vida Parte II

"Los primeros pasos"


o quizás debería decir, las primeras brazadas...


Como les conté en la "parte I", mi papá también era un apasionado por el agua, así que cuando construyó su propia casa (en Wilde, donde nací) hizo una pileta en el patio del fondo. Era una pileta de cemento de unos 4 x 2 mts. y con unos 70 cm de altura, que estaba rodeada de árboles frutales. Recuerdo con gran claridad, aquellos días de verano metida en la pileta a la sombra del mandarino o del ciruelo, jugando a hacer puentes de agua con la manguera...



En esa pileta aprendí a flotar, primero con mi salvavidas en forma de patito y luego con mi pelota inflable y también aprendí a meter la cabeza abajo del agua, con la ayuda de los empujones de mi hermana...


Por aquellos años, el Club Atlético Independiente, otorgaba a cada escuela pública y para cada grado, una beca completa para acceder a todas las instalaciones y actividades del club, sin cargo.
Cuando yo cursaba el 1º grado, en el año 1979, y por ser buena alumna "me gané" la beca de Independiente y así, cuando terminaron las clases y llegó el verano, empecé a ir a la pileta todos los días con mi hermana mayor.


Nos tomábamos el colectivo bien temprano y llegábamos al club a las 9 (hora en la que abría).


Los días en el club eran muy agradables. Íbamos de martes a domingos (los lunes cerraban por limpieza) y no faltábamos aunque lloviera.


Nos hicimos amigas de un grupo de familias de las que ya no recuerdo los nombres, pero con las que compartimos días inolvidables.


Cuando se entraba al club, por la calle Cordero, la cancha de fútbol quedaba a la izquierda, (foto) y a la derecha estaba la cancha de patín, la pileta chica, la pileta olímpica con trampolines, los vestuarios y al fondo, el camping, otra pileta recreativa (que usaba la colonia) y un gran estacionamiento donde se podía jugar al tenis, al fútbol o al voley... Más al fondo quedaba el complejo de tenis y todo esto estaba rodeado por las vías del tren...


A las 10 y a las 17 el "profesor Vazquez" daba clases de Natación (sin cargo, para todo el quisiera) y yo tomaba las dos.


Nos llevábamos la vianda y almorzábamos en el camping. Después cumplíamos a rajatabla las dos horas de digestión, y matábamos el tiempo jugando al chinchon, la escoba o el jodete.

Al mes de concurrir a las clases, ya había pasado de la pileta chica a la parte baja de la pileta grande (olímpica). Hasta que un día llegó la prueba de fuego y me revolearon en la parte honda (7 mts.) para que flotara, con el único auxilio de un palo de 3 mts. que tenía el profesor en la mano, por las dudas. Floté y me encantó, porque con esa profundidad el agua se veía más azul, y para mi corazón infantil eso era como estar en medio del océano...


A las 19 hs. retiraban a los infantiles (menores de 12 años) del agua, pero como los guardavidas ya nos conocían y mi hermana se había hecho amiga de algunos ("el mono" y "el rubio") me dejaban quedarme hasta las 21 hs. Y eso era maravilloso, porque cuando empezaba a oscurecer prendían unos reflectores que había dentro de la pileta (ojos de buey a los costados y aproximadamente a un metro de profundidad) y el agua se iluminaba de una manera asombrosa...


Muchas veces éramos las primeras en llegar y las últimas en irnos, pero nunca nos cansábamos.

Recuerdo interminables aventuras vividas en ese club que era inmenso. Nos escabullíamos a la hora de la digestión y entrábamos a la cancha sin permiso, recorriendo las tribunas en busca de tesoros; le construíamos la cucha a "Cachilo" (el perro del club) con unas piedras y vigas rotas que estaban detrás de la cancha y le llevábamos agua y comida; tomábamos clases de patín, de jockey sobre patines (con Lalo), de cama elástica (con el profe que era hermoso y del cuál me enamoré profundamente y en secreto), jugábamos al tenis, a pelota paleta en el frontón, etc. etc. etc.

En este punto y para terminar, le agradezco a mi hermana por bancarme y por cuidarme cada día y al profesor Vazquez por haberme enseñado a nadar y a divertirme en el agua y por haberme promovido al equipo de Natación, con el Profesor "Corcho" (Eduardo Corcchio), cuando estaba por terminar la temporada...
Pueden disfrutar de más imágenes de este relato y de la primera parte en el álbum "El agua de la vida" o en

martes, 17 de abril de 2007

El Agua de la Vida Parte I

La Pre-Historia


Esta intentará ser una breve (o quizás no tan breve) reseña biográfica de aquellos acontecimientos que me relacionan con el agua...


Considero que esta historia empieza mucho antes que yo naciera, ya que mis abuelos ya estaban relacionados con el agua de algún modo.


Mis abuelos maternos nacieron a orillas del Cantábrico (Galicia). Mi abuelo Manuel C. trabajó toda su vida como marinero. En Sardiñeiro (pueblito de Galicia donde nació mi mamá -foto-) tenía un barquito con el que salía a pescar todos los días. Mi abuela, mi mamá y mis tías eran las encargadas de limpiar el pescado obtenido y venderlo en Finisterre. La entrada de la casa donde vivían estaba en la Playa de Sardiñeiro, y la arena llegaba hasta la puerta. Cuando vinieron a Argentina, en 1950 (viajaron más de 15 días en barco atravesando el Atlántico) mi abuelo siguió trabajando de marinero, pero en grandes barcos que hacían viajes desde el puerto de Buenos Aires o de Rosario hacia Brasil o hacia el sur, llegando hasta Chile, pasando por el estrecho de Magallanes. Por desgracia mi abuelo falleció cuando yo tenía apenas dos años y es poco lo que puedo reconstruir de su historia por los relatos de mi mamá y mis tíos...


Mis abuelos paternos nacieron en Argentina y creo que mi abuelo Manuel F. no conoció nunca el mar, pero se crió en la costa del Río de la Plata, en Villa Domínico, en la época en que el Río (lejos de estar contaminado) les permitía pescar y comer lo que obtenían. Tenían un velerito (de fabricación propia) en el cual salían mi abuelo, mi viejo y mi tío, a navegar y pescar llendo hacia Quilmes, Ensenada o Punta Lara. Si bien la casa donde nació mi papá estaba un barrio alejado, mi abuelo mantuvo durante muchos años su "casilla" de la costa que estaba levantada sobre troncos de más de un metro para evitar que las crecidas la alcanzaran. Lamentablemente también, mi abuelo paterno falleció antes que yo naciera y su historia me llegó a través de mi papá Raúl a quién le encantaba contar anécdotas de esas épocas...


Mi papá aprendió a nadar en el Río y después de hacer el servicio militar (el pobre quería Marina y le tocó Aviación) hizo el curso de Guardavidas de La Cruz Roja (en realidad creo que no había un curso como hay ahora, sino que era una capacitación sobre todo práctica, pero no lo sé con certeza ¿?, sería alrededor de 1950) y trabajó unas temporadas en la Costa de Quilmes, por donde está el Pejerrey Club (foto). Y aún habiéndo empezado a trabajar en una fábrica, habiéndose alejado de la costa y habiéndo perdido (quizás en el olvido) su velero y su casilla, nunca se olvidó de ese lugar y volvió (y volvimos) a ese lugar de la costa de Quilmes una y mil veces, a pescar, a nadar, a tomar mate o simplemente a mirar el Río desde el murallón...
Por todo esto (y mucho más) es que, desde lo más profundo de mi corazón les estoy inmensamente agradecida a mis viejos, no por sus historias (que pueden ser solo simples historias de vidas más simples todavía) sino por haber tenido la capacidad para transmitirme sus emociones, sus pasiones y su deseo, y haber permitido, con total libertad, que me apropiara de aquello en lo que me sentía (y aún me siento) convocada...
Pueden ver las fotos de esta historia en http://picasaweb.google.es/mirifer72/ElAguaDeLaVidaI
o desde "Fotos Pasadas por Agua": "El agua de la Vida"

martes, 10 de abril de 2007

Why?

Por qué?

Esta fue siempre una pregunta muy significativa para mí y me pareció una buena forma de comenzar...

Por qué?

Porque la natación me salvó literalmente de morir ahogada. Ahogada por la rutina, ahogada por las obligaciones, ahogada por la falta de entusiasmo, ahogada por el tabaco...

Por qué?

Porque siento pasión por el agua y quiero intentar transmitirla...

Por qué?

Porque es una forma de ponerle voz a un deporte silencioso y de mostrar lo que muchos no ven...
Por qué?

Porque durante muchos años no supe que había muchos que sentían la misma pasión y que ponían su deseo, su energía y su tiempo para transmitir y compartir la emoción que genera meterse al agua y tratar de vencer su resistencia en cada brazada...

Por qué?

Porque es una forma de decir Gracias a esos personajes que a lo largo de mi vida me contagiaron su pasión por la Natación, y porque esta será una forma que otros puedan conocerlos...

Por qué?

¡¿Y por qué no?!