Ayer, cuando salí caminando del CeNARD con el alma llena de emociones, quería escribir miles de cosas, frases, enseñanzas, críticas, etc. pero antes buscaba un título que me sirviera para ordenar todo lo que quería escribir.
Tantas veces me dio vergüenza subirme al cubo de partida con un par de kilos demás o con la malla gastada; tantas veces me dio vergüenza que me sacaran 100 metros nadando los 800 libres; tantas veces me dio bronca llegar última en la serie y que me estuvieran esperando para salir del agua; tantas veces me dieron bronca las horas de espera, el cansancio, las comparaciones...
Y ahí, no importaban las diferencias, ni la forma de llegar al cubo de partida, ni la marca de la malla, ni quién tenía la gorra más original. Ahí lo que importaba era cómo cada uno de los nadadores vencía la resistencia del agua en el menor tiempo posible...
Me hubiera gustado que la tribuna estuviera llena y todos pudieran ver al nadador que completó los 200 libres con su único brazo como único medio de tracción/propulsión (y aclaro, por si no me entienden, que tampoco tenía piernas). Me hubiera gustado que vieran los 100 metros mariposa de varones, escucharan el grito de alegría del 2º cuando vio que su amigo que había llegado 1º había hecho un tiempazo (1'07" creo) y vieran como me empapaba con su festejo...
Un deportista que muestra con orgullo lo aprendido y entrenado y celebra cada segundo bajado como cualquier otro. Un deportista que sueña con representar a su país de la mejor manera posible. Un deportista, que al igual que cualquier otro, quisiera disponer de las condiciones mínimas necesarias para demostrar su habilidad o destreza, sin complicaciones. [El Torneo empezó tarde porque faltaban voluntarios y después sufrió un receso de 4 horas -que no estaba previsto- porque no había guardavidas -y era el Cenard, no la pileta de mi barrio- en fin, más de lo mismo (porque para lo malo si que no hacemos diferencias)...]

Océanos








